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Ramiro de Iturralde

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El martes 21 de julio de 2020 pasará a la historia como el día en que los 27 socios de la Unión Europea, llegaron a un acuerdo. El cual consiste en financiar, con emisiones de deuda conjunta, un estímulo económico extraordinario de 390,000 millones de euros en subvenciones y 360,000 millones en créditos, para frenar la crisis del Coronavirus.

Ramiro de Iturralde

Seleccionado por Ramiro de Iturralde 

Esta cumbre, celebrada en Bruselas, se considera una de las más largas y difíciles. Nunca se había llegado tan lejos en lo que respecta a la unidad fiscal de la comunidad. Hubo roces, desencuentros, tensión y negociaciones en las que todos los países ganaron algo. También tuvieron que hacer concesiones políticas. Angela Merkel y Emmanuel Macron, de Alemania y Francia respectivamente, fueron los artífices de esta iniciativa. Mientras que los Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca, eran los férreos opositores.

Las mayores caídas del PIB en la Unión Europea

La crisis económica provocada por la pandemia ha dejado ver las mayores caídas del PIB desde la Segunda Guerra Mundial. Por lo que era urgente un plan de rescate para revertir esta tendencia o sus efectos se sufrirían por varios años. Y es en estos momentos de tanta incertidumbre hacia el futuro, que Europa sorprende al mundo con este acuerdo. En el que, por unanimidad, se tomó una decisión que beneficia a la UE como comunidad, a sus ciudadanos, sus negocios y su porvenir, admitiendo una deuda conjunta a 30 años.

Lo admirable de esta resolución es la capacidad de los socios de la Unión Europea de entender que el beneficio “individual” de cada país no necesariamente contribuye al bienestar de la comunidad, que los momentos de grandes problemas requieren grandes soluciones, aunque éstas no sean las más convenientes para uno o varios de los involucrados, que al fortalecer a la UE se fortalece cada uno de sus países miembros y que los dirigentes de todos los países estuvieron a la altura de las gravísimas circunstancias en las que se encuentra todo el mundo.

Ojalá que cada país, cada gobierno y cada ciudadano aprendiera la lección que acaba de dar la UE. Se “arriesguen” a tomar las decisiones, sin duda difíciles, que les corresponden, pero que tanta falta hacen para salir delante de esta pandemia que, hasta el momento, ha cobrado la vida de más de 600,000 personas en el mundo.

Fuente: ABC